Con motivo de las marchas por la paz y contra la violencia de febrero y marzo de 2008, quedó claro que existen dos polos, dos paíces que actuaron diferente en esos actos de búsqueda de la paz y la libertad. Uno, en dónde se actua ante el hartazgo de las agresiones de los grupos inssurgentes; en éste, se reconoce a las Farc - ep como único adversario a vencer por el estado y solo obstaculo para la paz. En el otro país, quienes han sufrido otra clase de atropellos por parte de de grupos paramilitares y del mismo estado, reconocen y representan otras formas y motivos de violencia que complijizan el conflicto armado en Colombia.
En medio de estos dos polos, parece que las ociones de negociacion y acuerdo humanitario para el primer escenario y justicia, paz y reparación en el segundo, no son alternativas claras y determinantes para encaminar a Colombia en el camino hacia la paz.
Para cualquier escenario, paz y libertad deberían representarse en la necesidad de unión en el acuerdo humanitario que permita buscar lugares de encuentro entre el gobierno y los grupos violento, cualquiera que sea su procedencia; pero más aún, visibilizar a las víctimas, a los desplazados como parte del país, una parte que en últimas es la más afectada conlas políticas y acciones que los excluyen de nuestra propia historia.
En medio de estos dos polos, parece que las ociones de negociacion y acuerdo humanitario para el primer escenario y justicia, paz y reparación en el segundo, no son alternativas claras y determinantes para encaminar a Colombia en el camino hacia la paz.
Para cualquier escenario, paz y libertad deberían representarse en la necesidad de unión en el acuerdo humanitario que permita buscar lugares de encuentro entre el gobierno y los grupos violento, cualquiera que sea su procedencia; pero más aún, visibilizar a las víctimas, a los desplazados como parte del país, una parte que en últimas es la más afectada conlas políticas y acciones que los excluyen de nuestra propia historia.

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